Datos básicos

Zagreb, la ciudad con un millón de corazones

La ciudad de Zagreb, situada en el cruce geográfico, cultural, histórico y político entre Oriente y Occidente, es la capital de Croacia y consigue unir el espíritu continental y mediterráneo de una forma única y especial. Zagreb es el núcleo cultural, científico, económico, político y administrativo de la República de Croacia, donde residen el Parlamento, el Presidente y el Gobierno. Su favorable posición geográfica entre la llanura de Panonia, las estribaciones de los Alpes y la sierra de Dinara ha facilitado el nacimiento espontáneo de una ciudad muy bien comunicada.

 

En el norte la ciudad está protegida de los vientos gracias a la montaña Medvednica, y la llanura y el río Sava la abren hacia otros puntos cardinales. En Zagreb vive la cuarta parte de la población de Croacia; en cifras: casi un millón de habitantes. La gente venía a Zagreb desde varios lugares de Europa y, en la historia más reciente, desde otras zonas de Croacia, y así se enriqueció la cultura de la ciudad. Zagreb es una ciudad segura con las puertas abiertas, con una turbulenta historia y con

 

interesantes personajes que invita a todo aquel que quiera conocerla. En esta ciudad se hacen nuevas amistades fácilmente y se viven acontecimientos inolvidables. Varias épocas de su historia se pueden leer como un libro de imágenes en sus espléndidamente conservadas fachadas; las calles y las plazas respiran la convivencia de varios temperamentos que forman la reconocible identidad de una ciudad tranquila. Nuestro consejo es: dejarse llevar por el ambiente de la ciudad de Zagreb de la que, dicen muchos, lo único que la supera en belleza son sus mujeres.


Las dos colinas de Zagreb

Las exploraciones arqueológicas demuestran la existencia de vida humana cerca de la Zagreb de hoy ya en la Edad de Piedra, alrededor del año 35.000 a.C.. Los descubrimientos más recientes demuestran la llegada de los ilírios, los indígenas de esta parte de Europa. Los celtas del lejano norte vinieron probablemente en el siglo IV a.C.. Después de ellos los romanos construyeron en las cercanías de Zagreb un gran centro llamado Andautonia. El parque arqueológico en el pueblo de Ščitarjevo nos lo cuenta. La Zagreb de hoy con su casco histórico surgió en la Edad Media entre dos colinas: la mundana Gradec, que hoy es Gornji grad (Ciudad Alta), y la religiosa Kaptol. La primera vez que Zagreb aparece nombrada en documentos escritos es en el año 1094, cuando el rey húngaro Ladislav en su viaje al Adriático fundó el Obispado de Zagreb en Kaptol. La catedral de Zagreb, de estilo neogótico, sigue

 

siendo predominante hoy en día en el panorama de la ciudad, y las murallas renacentistas que la rodean son unas de las pocas bien conservadas en esta parte de Europa. En los turbulentos tiempos de la invasión de las tribus mongolas de la Europa central ocurrió el acontecimiento más importante para Gradec, la segunda parte del núcleo de Zagreb. A mediados del siglo XIII, los tátaros destruyeron Hungría, y el rey húngaro Bela IV huyó a Zagreb donde los habitantes le ofrecieron protección. En agradecimiento el rey regaló a Gradec el estatus de “ciudad real”. Recuerdo de esta época es la Torre Lotrščak, que hace ya cien años marca el mediodía con un cañonazo. En la Edad Media, al atardecer, las campanadas llamaban a los habitantes para que volvieran a la fortaleza porque las puertas de la ciudad se estaban cerrando. La única puerta que hoy queda en la Gradec medieval es la Puerta de Piedra que sufrió un incendio a principios del siglo XVIII

 

y el cuadro de la Virgen María se salvó milagrosamente. La Virgen de Piedra es la protectora de la ciudad de Zagreb y su fiesta, el 31 de mayo, se celebra con una procesión. Ese día es el Día de la Ciudad de Zagreb. En la Edad Media, había dos colinas situadas frente a frente, separadas por el arroyo Medveščak, en cuyas orillas se construían molinos. La llanura de ese arroyo es hoy la pintoresca calle Tkalčićeva, por debajo de cuya acera pasa el arroyo hacia el río Sava. Con el tiempo desaparecieron los peligros de las invasiones y la ciudad se extendió poco a poco hacia la llanura. Al pie de los dos pueblos de la colina se formó una plaza donde tenían lugar todas las transacciones comerciales Esta plaza, llamada Trg bana Josipa Jelačića, es el corazón y el punto de encuentro de los habitantes. La fuente que se ubica en ella está vinculada con la leyenda sobre el origen del nombre de la ciudad: un día hizo mucho sol y el valiente virrey, volviendo de la batalla, cansado y con sed, dijo a la muchacha Manda que le cogiera agua de la fuente. Y así la fuente recibió su nombre de Manduševac, y la ciudad, Zagreb, el nombre de su acción (coger = zagrabiti).


La unificación de Zagreb

Las ciudades en las dos colinas continuaron prosperando. Durante los siglos XVII y XVIII se construyeron los palacios de los aristócratas y las iglesias barrocas. En la Ciudad Alta los jesuitas edificaron la iglesia de Santa Catarina, que hoy es uno de los ejemplos mejor conservados del lujo del barroco. En la segunda mitad del siglo XVII, Zagreb es un centro universitario, uno de los más antiguos en Europa con una existencia continúa. Entretanto la sede del Gobierno se traslada a Zagreb. Las diferencias entre la ciudad episcopal y la ciudad real poco a poco desaparecen y se borran completamente en 1850 cuando se unifican en una sola ciudad llamada Zagreb, que en aquel entonces tenía 15.000 habitantes. Su posición favorable en la llanura facilita el libre crecimiento de la ciudad y la vida se extiende hacia las orillas del río Sava. Con el desarrollo de la industria, del comercio, del transporte y de la banca cambia la fisonomía de la ciudad en la segunda mitad del siglo XIX. Zagreb

 

se extiende hacia la vía de ferrocarril que desde el 1862 une Zagreb con las capitales centroeuropeas. En esa época los edificios se construyen en bloques regulares con un plan urbanístico claro: todas las calles de la Ciudad Baja tienen que ser planas, de la misma anchura, y los edificios tienen que ser iguales y de una altura definida. Las plazas espaciosas y los edificios monumentales construidos según los espíritus del clasicismo y del historicismo formaron en muchos parques la actual imagen de Zagreb. Desde la Plaza de Ban Jelačić, la calle Praška lleva hacia una cadena de plazas – parques que se parecen al Ring de Viena. Esa cadena de parques llamada “la Herradura Verde” tiene la forma de la letra U y en ella se encuentran todos los edificios representativos de la cultura urbana. Con mucho cuidado fue creada la relación entre lo verde y la arquitectura de los edificios públicos,

 

las fuentes y los pabellones. Aquí se encuentra la Estación General de Ferrocarriles, la Academia de Ciencias y Artes, varias facultades, la Biblioteca Universitaria, el Teatro Nacional y los palacios más representativos. Las fachadas amarillas y las avenidas de castaños recuerdan la participación de Croacia en la monarquía austro-húngara. La ciudad de regulares calles de anchura representativa, con una serie de espacios verdes claramente definidos y con los monumentos bien situados, continúan el esquema de la Ciudad Alta medieval. En la Ciudad Baja no dejen de contemplar los portales de las casas burguesas cuyas fachadas son la frontera entre el espacio público de la calle y la vida privada en los patios. La combinación de los ambientes de pequeña ciudad y del lujo de una ciudad centroeuropea, destacan a Zagreb en el mapa de las ciudades modernas de Europa.


Los tiempos modernos

Los acontecimientos históricos del siglo XX cambian el mapa del mundo y dejan un imborrable rastro en la vida de los habitantes de Zagreb. Después de la Primera Guerra Mundial, Croacia rompe sus lazos con la monarquía austro-húngara en 1918 y pasa a formar parte del Reino SHS (Reino de Serbios, Croatas, Eslovenos), nuevo estado de los pueblos eslavos del sur de Europa. La población de Zagreb crece, surgen nuevos barrios en la Zagreb oriental y occidental y en la zona al pie de la montaña se construyen las mansiones más representativas. A principios del siglo XX, la ciudad vive en la opulencia de la sociedad burguesa, fuertemente vinculada con los centros culturales, artísticos y científicos de esa época. En esta parte de Europa se pone en marcha la primera estación de radio, se inaugura la Bolsa de Zagreb – última obra del arquitecto Viktor Kovačić –, aparece la primera centralita automática de

 

teléfono y se construye el primer rascacielos de Zagreb. Los tiempos modernos cambian rápidamente la vida cotidiana hasta el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Después de la guerra, Croacia es una de las seis repúblicas yugoslavas y Zagreb es su capital. La situación de posguerra se calma y la ciudad vuelve a crecer poco a poco. Zagreb finalmente pasa al otro lado del río Sava y en la orilla meridional se construyen los barrios residenciales. El río Sava, que durante varios siglos amenazó a los habitantes con sus crecidas, en la antigüedad les protegía de los invasores además de ser una vía de transporte que les vinculaba con las partes lejanas, desde mediados del siglo XX divide Zagreb en la parte vieja y en la nueva, llamada Novi Zagreb. Hoy doce puentes unen estas dos orillas. El lugar de los encuentros internacionales de negocios pasa del centro de la ciudad a la orilla meridional del río Sava. En la llanura se construye el aeropuerto Pleso, en

 

la ciudad aparecen nuevos rascacielos de negocios y se construye la nueva Biblioteca Nacional y Universitaria. En 1991 el parlamento croata declara la independencia y la soberanía de la República de Croacia. Zagreb es la capital de un nuevo estado independiente de Europa, una comunidad de ciudadanos libres e independientes. El parlamento croata y el gobierno se sitúan en la Ciudad Alta, el antiguo centro mundano donde durante siglos se tomaron las decisiones históricas. En el presente milenio la ciudad de Zagreb es el centro de negocios en esta región, el lugar de la comunicación multilingüística, cultural, económica y política. Los barrios de negocios que están fuera del centro urbano representan la respuesta de Zagreb a los requisitos de la vida moderna y la ciudad continúa su participación en los acontecimientos de la vida europea e mundial.


La Zagreb verde

Los oasis verdes para descansar se encuentran a cada paso en Zagreb. Son pocas las ciudades que tengan su propio parque natural; no muy lejos del centro de Zagreb se encuentra la Medvednica, el lugar favorito de muchos para las excursiones. Las calles y las plazas están cortadas por verdes parques y jardines. En el siglo XIX fue remodelado el paseo llamado Strossmayerovo šetalište de la Ciudad Alta, donde hoy en compañía del poeta A. G. Matoš todos pueden disfrutar del panorama más romántico de la ciudad. La prueba del desarrollo cultural urbano en el siglo XIX es la “Herradura Verde” de Lenuci, una serie de ocho plazas verdes en la Ciudad Baja. El parque más popular entre esas plazas verdes es Zrinjevac, reconocible por su avenida de plataneros que fueron traídos de Trieste hace más de cien años. Las fuentes, el pabellón de conciertos y los bustos de los grandes personajes son una máquina del tiempo que nos lleva

 

al pasado. Más de 120 años después, muchos habitantes de Zagreb paran cada día al lado del pilar meteorológico para ver la hora, la temperatura, la presión y la humedad de ese día. En la plaza llamada Trg kralja Tomislava, que debe su nombre al primer rey croata, los pasajeros que viajan en tren pueden tener una vista única del Pabellón de Arte y la Catedral. El Pabellón de Arte (Umjetnički paviljon), lugar de acontecimientos artísticos extraordinarios, fue construido como Pabellón Croata durante la Exposición Universal de Budapest en 1896. La estructura de hierro, muy innovadora para esa época, facilitó el transporte del pabellón al lugar donde se sitúa hoy, y su inauguración para el público se produjo dos años después. Muy cerca se encuentra otro lugar para el escape de la prisa urbana. El Jardin Botánico (Botanički vrt) alberga una de las colecciones más abundantes de plantas en Europa con más o menos

 

10.000 especies. Detrás de las murallas que rodean la Catedral se encuentra el parque Ribnjak donde, en el pasado, los sacerdotes pescaban los viernes para tener un almuerzo sano. En la parte oriental de Zagreb se extiende el parque Maksimir. El mayor parque de Zagreb está realizado en estilo inglés y sus pintorescos pabellones datan del siglo XIX. En la primera mitad del siglo XX se incorporó el parque zoológico al Maksimir. Fuera del núcleo de la ciudad, en una colina se encuentra el cementerio general llamado Mirogoj. Las arcadas monumentales, los pabellones y las cúpulas de finales del siglo XIX son obra del famoso arquitecto Hermann Bollé. Éste es el lugar donde yacen muchos personajes importantes y uno de los cementerios más hermosos en Europa; pero a la vez es un maravilloso parque y una galería de arte al aire libre.


La ciudad del arte

Zagreb es una ciudad con una variada y rica vida cultural y artística. Treinta teatros permanentes u ocasionales, treinta museos, un gran número de galerías y numerosos festivales de teatro, de música y de danza, colocan a Zagreb en el listado de las ciudades artísticas del mundo. Son varios lenguajes artísticos que reflejan el espíritu de sus habitantes: desde el clásico hasta el alternativo, desde el de amateurs hasta el de profesionales, desde el cercano hasta el multitudinario. Hrvatsko narodno kazalište es el Teatro Nacional de ballet, ópera y drama. De todas sus salas de conciertos la más conocida es la sala “Vatroslav Lisinski”, llamada así por el compositor de la primera ópera croata. Las operetas y musicales, las óperasrock y pop en el teatro Komedija, el humor inteligente y la sátira en el teatro Kerempuh, la modernidad en el palco del teatro Gavella, ZKM, ITD, EXIT… Es difícil mencionar todos y destacar los mejores. Zagreb es el anfitrión de muchos acontecimientos culturales internacionales. El Festival Internacional de Dibujos Animados Animafest, que por su tradición es el segundo festival de Europa;

 

la Bienale de Música (Muzički bijenale); la Semana de la Danza Moderna (Tjedan suvremenog plesa); Eurokaz, el Festival Iinternacional de Teatro Moderno… Todos ellos traen el mundo a los palcos de Zagreb. Ya hemos explicado que la historia, el arte y la cultura de Zagreb, de Croacia y de Europa se leen en la arquitectura de la ciudad, pero desde luego esto es aun más cierto en los numerosos museos de Zagreb. El Museo Arqueológico (Arheološki muzej) guarda la misteriosa momia de Zagreb. La momia es de una mujer de la ciudad de Tebas en Egipto; fue enrollada en un libro de lino con el texto más largo y no descifrado que se conserva en la lengua de los etruscos. El Museo de Zagreb (Muzej grada Zagreba) cuenta de una forma moderna los acontecimientos de Zagreb, desde la Prehistoria hasta la actualidad. El Museo de Arte y Artesanía (Muzej za umjetnost i obrt) fue fundado junto con la escuela en la segunda mitad del siglo XIX para conservar los valores tradicionales de la artesanía popular. Una colección única del arte de varias épocas y varias regiones fue expuesta durante los Juegos Universitarios

 

de 1987 en el Museo Mimara. La Strossmayerova Galerija Starih Majstora, con una colección de conocidos pintores europeos, es un lugar imprescindible para poder conocer el arte de los siglos XV, XVI, XVII, XVIII y XIX. Muy cerca se encuentra la Galería Moderna que reune a los pintores más relevantes de los siglos XIX y XX. La ciudad ha entrado en el siglo XXI con el nuevo edificio del Museo de Arte Contemporáneo (Muzej suvremene umjetnosti) que ahora se está inaugurando. En la Ciudad Alta, en el antiguo convento jesuita, se encuentra la galería Klovićevi dvori. Las emociones, la plenitud de vida y el simbolismo en las obras de los autores que no son profesionales se pueden ver en el Museo de Arte Naif (Muzej naivne umjetnosti). Muy cerca se encuentra el Atelier de Meštrović, un lugar de exposición del escultor Ivan Meštrović que ha marcado el siglo XX con sus obras como Rodin. Siguiendo sus ideas fue construido el pabellón de forma redonda donde hoy esta la Casa de los Artistas Croatas. Sólo hemos destacado unos cuantos lugares y acontecimientos. Zagreb es la ciudad del arte. ¡Compruébenlo!


La Zagreb Azul La Zagreb Blanca

El azul es el color de la ciudad de Zagreb. Se encuentra en el escudo de la ciudad y paseando por las calles lo vera claramente porque los tranvías, los autobuses y el funicular son de color azul, como también las camisetas de los deportistas de Zagreb. El deporte siempre ha sido una gran pasión en esta ciudad. Comencemos por el fútbol: el club de fútbol Dinamo es el club croata con más trofeos y su color también es el azul. Los centros que sirven para el recreo y para el entrenamiento de los deportistas profesionales están por toda la ciudad. El club de baloncesto Cibona recibe el nombre de su polideportivo del legendario jugador

 

Dražen Petrović. El Centro de recreo y deportes Jarun fue el antiguo meandro del río Sava reformado para los Juegos Universitarios de 1987. Ofrece pistas para los ciclistas y los peatones, campos deportivos y, en su lago, se organizan los campeonatos de los deportes de remo. En Jarun queda una parte intacta de la naturaleza, donde viven un centenar de especies de pájaros, animales acuáticos e insectos. El grandísimo siluro llamado Jura quizás sea solo un mito urbano, pero los pescadores con los que se van a encontrar ahí les dirán que esperan una buena pesca. Durante los días calurosos, Jarun justifica su apodo

 

de “Mar de Zagreb” porque sus playas están plagadas de bañistas. El deporte está presente tanto cuando hace buen tiempo como en los días de nieve. A principios de año, Zagreb es el centro del Campeonato Mundial de Esquí y por eso uno de sus nombres es la Zagreb Blanca. A media hora del centro urbano se encuentra el pico más alto de la Medvednica, el Sljeme (1.035 m). Es un lugar especial en la vida de los habitantes de Zagreb. Los hermanos Ivica y Janica Kostelić, los esquiadores croatas más conocidos, se preparaban aquí para sus éxitos mundiales y promovieron la pista de esquí de Sljeme que luego fue aceptada para los campeonatos de esquí. Durante todo el año Sljeme es el destino favorito para las excursiones de todas las edades.


La cultura de la sala de estar

En todas las listas Zagreb está en el primer lugar como la ciudad con la mayor sala de estar, porque toda la ciudad es tan cómoda como una sala de este tipo. Cuando el sol aparece en los primeros días de la primavera, se abren las terrazas de las cafeterías, de los cafés, de los restaurantes y de las pastelerías. Las calles y las plazas son el lugar para pasear, para gozar de su café, para estar con la gente y para los encuentros de negocios. La combinación única de la cordialidad mediterránea y de la inclinación al negocio del norte le conquistará a la primera. Tendrá la sensación de que todo el mundo se conoce. El tradicional festival de folclore Međunarodna smotra folklora, varios festivales callejeros internacionales llamados Cest is d’Best, conciertos Promenade, Martinje

 

y varias ferias ocasionales enriquecen la vida callejera. Los encuentros en los cafés tienen sus orígenes en la larga y rica tradición de cafeterías de esta ciudad. La herradura de Zagreb y la plaza central en el pasado fueron los lugares centrales de la vida social. Hoy esa zona se extiende por todo el centro y por la zona peatonal, pero también fuera de ella. Hay de todo para todos los temperamentos y las edades. Las cafeterías en torno a la plaza de Ban Jelačić, coloquialmente llamada Trg, tienen una clientela más selecta. Preradovićev trg, desde siempre conocido como la Plaza de las Flores (Cvjetni trg), es el lugar donde se reúnen los artistas y los jóvenes, pero también los más ancianos. La calle Tkalčićeva, que en el pasado hacía de frontera entre Gradec y Kaptol y

 

estaba llena de tabernas, hoy es un lugar familiar para los encuentros y los paseos. Si tiene un alma romántica, suba en el funicular de la calle Ilica, cuya vía es la más corta del mundo, y en 55 segundos estará en la Ciudad Alta (Gornji grad). Todos los lugares aquí mencionados forman parte de un fenómeno llamado špica. Cada sábado sobre el mediodía viene aquí gente de todas las edades. Es el momento y el lugar para los que quieren dejarse ver. El ritual es siempre el mismo: despacio se toma el café, se leen los periódicos, se va al mercado Dolac a la compra de víveres y, después, uno se va a casa a preparar el almuerzo. Cada barrio tiene su punto de encuentro. Siéntase como uno más porque en aquí todos sabrán su nombre.


Sabores, colores y olores

La oferta gastronómica en Zagreb es una rica combinación de diversas cocinas, y la historia y la geografía han influido en sus menús. Aunque los habitantes de Zagreb suelen cocinar en casa, hay muchos lugares donde le ofrecerán la rica comida continental, los platos mediterráneos y la cocina internacional. Los štrukli son un plato que los habitantes de Zagreb le van a recomendar como algo autóctono. Pueden prepararse de varias maneras y se pueden comer cocidos o asados, dulces o salados. El pavo con mlinci (purica s mlincima) es uno de los platos continentales más tradicionales. Los amantes de la carne aquí encontrarán el filete de Zagreb (zagrebački odrezak), filetes empanados de ternera rellenos de queso y jamón. Podemos decir que Zagreb, junto con París y Viena, tiene su propio filete. Para el desayuno pruebe la crema con queso (vrhnje sa sirom)

 

que preparan las ancianas que viven en los alrededores de Zagreb y que llevan a la capital para vendarla en el mercado. Una de las características de esta ciudad son precisamente sus mercados al aire libre. Casi cada barrio tiene su mercado, pero, desde luego, el más conocido, es Dolac, cerca de la Catedral, en el corazón de Zagreb. Aquí los productores venden desde la mañana las frutas y verduras, la carne y el pescado. El mercado, aquí llamado “plac”, es un lugar único y el “estómago de Zagreb”, donde los amantes de la gastronomía encuentran los productos de temporada de todas las regiones croatas. El lujo de colores, olores, sabores y sonidos son una experiencia que hay que vivir. Durante el día los restaurantes al lado del mercado ofrecen una comida económica y casera. A cada paso se

 

pueden encontrar pastelerías y panaderías. Para cenar, le recomendamos uno de los numerosos restaurantes que ofrecen la cocina regional. Sin dudarlo tiene que probar la tarta de Zagreb, conocida como estrudel (štrudl) de manzana, de queso o de cereza. Pero también tiene que degustar el pastel llamado kremšnita, el más conocido es el que se produce en la ciudad de Samobor, no muy lejos de Zagreb. No hay que olvidar la oferta de vinos. En las cercanías de Zagreb se cultivan unas uvas que dan vinos muy elogiados. Aunque la cerveza es la bebida más popular aquí, el acontecimiento tradicional de la bendición del vino joven en el día de San Martín, patrón de los productores de vino, el 11 de noviembre, nos descubre la importancia de la cultura de vino.


Desde Zagreb con amor

Un original recuerdo de su visita a Zagreb será, dentro del mundo de negocios, la inevitable corbata, el auténtico producto croata. En el siglo XVII los soldados croatas con estos pañuelos elegantes en el cuello despertaron el interés de los franceses. Y cómo la corbata se hizo conocida en el mundo entero como un detalle de moda, ya es historia. Uno de los inventos más importantes del siglo XX, el bolígrafo (penkala), nació justamente en Zagreb. El innovador e ingeniero Eduard Slavoljub Penkala en 1906 obtuvo la patente del primer lápiz mecánico del mundo, y en 1907 formalizó la patente de la primera pluma del mundo con tinta firme. Los producía en Zagreb y los exportaba a setenta países del mundo. Este pionero de los tiempos modernos tiene en su

 

colección cerca de ochenta inventos, incluso en el sector de aeronáutica. Unos años después de los innovadores hermanos Wright, en 1910, Penkala construye el primer avión croata. El pastel aromático llamado paprenjak que hacían las mujeres de la antigua Zagreb es un recuerdo original. Una curiosa combinación de miel, nueces y pimienta será un recuerdo de los contrastes de Zagreb. Licitar, un pastel tradicionalmente adornado con muchos colores y hecho de pasta con miel, cuyos orígenes vienen de la Croacia central, tiene forma de corazón y tradicionalmente se regala en las ocasiones especiales como expresión de amor y dedicación. Los paraguas rojos del pueblo de Šestine (šestinski kišobran), forman

 

parte del traje popular característico de las afueras de Zagreb. En el mercado Dolac los toldos del mismo color protegen a los vendedores de las lluvias y del sol. Como un objeto de uso personal representan un reconocible elemento de la identidad de la ciudad. Para los amantes de las antigüedades y objetos artísticos, cada fin de semana Britanski trg se despierta con su original exposición de venta al aire libre. Zagreb es la ciudad de las compras creativas. Desde las pequeñas tiendas tradicionales de artesanía en Ilica, la calle más conocida de Zagreb, hasta los grandes centros comerciales, aquí todos encuentran algo. Zagreb es la ciudad que siempre tiene un lugar especial en el corazón de sus visitantes.